martes, 16 de febrero de 2016

El eterno devenir de la tristeza


Que la soledad y la tristeza no van juntas es una de las mas grandes mentiras que me he dicho durante el ultimo cuarto de mi vida. No me concibo como un ser sin un lecho social del cual sacar y compartir mis entrañas, de ser un animal de seguro sería un lobo.
Hoy me refugio de nuevo entre letras, desgastando mi ya gastado ego, y asumiendo mi posición fetal frente a la sociedad en la que genero un rechazo intangible y del cual solo busco defenderme con chistes y comentarios que alejen sus miradas de mi vulnerabilidad.
La soledad me abraza en su intenso y corriente abrigo, me acalora y me empieza a asfixiar de tal forma que salgo corriendo de ella para encontrarme con rechazos constantes de personas alegres. Es cierto la fatalidad es mi amiga intelectual, pero también es la única que no me asfixia con su amistad, no requiere de mi nada ni me sujeta a tanto. De tanto en tanto sencillamente me acerca a su majestuosa infinidad y me coquetea con su sonrisa, una belleza tal solo puede ser descrita en letras de idiomas extraños y aún ajenos a mi, pero que anhelo poder interpretar.
El miedo al lanzamiento sobre un vacío que alimenta mi acrofobia, pero libera mi claustrofobica prisión, un estuche sin alma yace todos los días en mi cuarto y conduce ligeras rutinas que solo algunas de mis neuronas reconocen, pero que ha enmarcado mi vigor durante los últimos días de mi vida.
Pero ¿eres entonces un desdichado? NO, sencillamente acepto mi inoperancia social como un bálsamo para mi crudeza, un chiste largo de final estúpido, que no te lleva ni te entrega nada, pero que si consume todo tu tiempo y atención. Desdichados aquellos que no entienden aún el chiste que es vivir en un momento histórico y casi apocalíptico, en donde caminamos sobre puntas de campanas de Gauss destinadas a deslizarnos hacia lo mas bajo y destruir así toda estructura decente en nuestra sociedad. alguna vez lo leí y hoy ya simplemente lo entiendo. es un gran chiste nunca nadie ha podido idear uno mejor, todos reirian si su naturaleza egoista no los desviara del significado del mismo.
JA JA JA JUA...
Que la soledad y la tristeza no van juntas será una mentira que seguiré contando durante el resto de mi vida, pero en secreto reiré, porque ese si que es un gran chiste.