viernes, 22 de enero de 2016

Si no hay plata para el almuerzo menos para un libro.


Según el ranking que publica anualmente Scimago Institutions Rankings sobre las mejores instituciones educativas de Iberoamérica, las 5 mejores universidades de Colombia son: Nacional de Bogotá (puesto 37), Universidad de Antioquía (puesto 75), Universidad de los Andes (puesto 87),  Universidad del Valle (puesto 125) y por último la Universidad Javeriana (puesto 128)[1], nos demuestra que las Universidades públicas de Colombia tienen la mejor calidad educativa (3 de las 5 son públicas) y que el pagar mucho no es equivalente a bueno. Pero esto también nos muestra algo que personalmente preocupa, y es qué el sistema educativo de Colombia, a nivel de pregrados es muy bajo en comparación con Iberoamérica, que podría entenderse si se analiza la política de educación en grandes potencias como Brasil, México y España, pero igual en comparación los precios de unas y otras no tienen equiparabilidad.
La primera Universidad privada del ranking es la pontificia universidad Católica de Chile, en el puesto 32, (luego de varias Universidades Públicas en su mayoría de Brasil y España). La carrera más costosa es Medicina que tiene un valor anual de $5’487.000 pesos chilenos, que al cambio actual de nuestro peso colombiano es $25´414.449,3, en una universidad Top de Chile y de Latinoamérica. En relación a los $39’968.000 que paga un estudiante en la universidad de los Andes, la mejor universidad privada del país según el mismo ranking, pero casi 40 puestos más por debajo de la chilena,  no se  explica de ninguna forma el sorprendente precio semestral en contraste con la chilena.  Esto facilita la decisión de un estudiante colombiano para entrar a una universidad privada en Colombia, o aplicar a una pública en el extranjero y a una pública en el país.
Una carrera en una universidad privada en Colombia puede llegar al escandaloso costo de 240 millones, sin contar con los gastos que acarrean la compra de materiales y fotocopias.
 Es entonces, sin duda alguna, la fuga de cerebros  un problema que realmente no le interesa a las entidades educativas del país, por lo menos a las privadas, como egresado de una de las Universidades antes nombradas, me preocupa aún más la inoperancia de las mismas frente a estas estadísticas y rankings, que solo perjudican a los estudiantes que invierten millonadas en su educación, pensando que las mejores opciones las consiguen dentro del país y quedando completamente en ridículo al compararse con otros profesionales del mundo.
Lo anteriormente mencionado lleva a la creación de peores instituciones educativas, cada vez más retrasadas con respecto a sus pares en el mundo, dando un pésimo manejo a la educación, que es un negocio privado en Colombia y que cada vez más aumenta los bolsillos de unos pocos que se han visto beneficiados por la “neoliberalidad” de los gobiernos y sus políticas en educación.
Las políticas ineficientes del ministerio de educación para incentivar la investigación y repatriar cerebros, con préstamos que no tienen intereses realistas, o sencillamente con fechas límite que perjudican la investigación, y el corte de presupuestos para las Universidades públicas, llevan cada vez más a nuestros jóvenes mentes a preferir estudiar y trabajar en otros países, que les ofrecen mínimos económico y de calidad de vida muy superiores a los ofrecidos por Colombia.
La educación desde hace unos 25 años en Colombia se ha guiado por una postura totalmente neoliberal, que ha dejado fugar artistas, ingenieros, físicos y todo tipo de mentes brillantes que sencillamente no pueden mantenerse con los sueldos míseros que se les pagan a los profesores en Colombia, o a los investigadores que viven endeudados con Colciencias, en general las Universidades privadas no patrocinan investigación, ni apoyan investigaciones, publicaciones o trabajos de campo que apoyen la manutención de un “status” académico, se llenaron su propia mente con la creencia de avanzada que llenar de cemento sus campus o incrementar los metros cuadrados de sus academias les daba mejores resultados, o que esto realmente pesa en la calidad académica. Desafortunadamente esto no se ve reflejado en sus estudiantes y mucho menos en sus facultades y profesores.
A esto se le suma la calidad de vida que obtienen sus estudiantes al convertirse en profesionales, los índices de desempleo y de precarización en los primeros empleos de los estudiantes de Universidades como la Javeriana son bastante altos. La responsabilidad reside en las carreras también,  la ausencia de guías metódicas sobre cosas tan sencillas como hacer una hoja de vida, preparar una entrevista o hacer una hoja de ruta profesional hace que el egresado salga literalmente sin herramientas al mundo real a rebuscársela. Además la poca ayuda que reciben los nuevos profesionales desde las oficinas de egresados para conseguir empleo, sin bolsas de empleo decentes ni guías vocacionales que les ayuden a encontrar lo que buscan.
Un recién egresado que esté dispuesto a seguir su formación académica, debe además estar dispuesto a desembolsillar entre 40 y 120 millones de pesos, dependiendo de su carrera y la especialidad que quiera estudiar, esto comparado con el costo de una universidad Pública en Europa y el costo de mantenimiento es no solo similar sino que más económico, sin mencionar el plus de la experiencia, el problema real de esto no es solo político sino de mentalidad. Las universidades y en general estado prefiere financiar la fuga de cerebros que apoyar programas de apoyo académico e investigación en el país,  no es necesario aclarar que los países potencia mundial gasta un rubro considerable en investigación, porque sencillamente invertir en crear tecnología y conocimiento es más económico y rentable que comprar patentes y ejecutar experimentos de teorías desarrolladas en lugares ajenos a las realidades del país.
Mientras en la generalidad este mal visto pagarle un sueldo decente a un profesor, sin importar el grado de escolaridad al que entregue su conocimiento, seremos una sociedad destinada a fracasar y aumentar cada vez más las brechas que separan las clases sociales actuales.




[1] Datos recogidos de: http://static.iris.net.co/dinero/upload/documents/Documento_206753_20150312.pdf